Historia de las microfinanzas

Las microfinanzas – servicios y productos financieros que comprenden, entre otros, créditos, productos de ahorro, transferencia de fondos y seguros para poblaciones de bajos ingresos – tienen su origen en el siglo 18 en Inglaterra y Alemania. Pero el movimiento tiene su auge en los años 1970 en Bangladesh y América Latina. El año 2005 se proclamó “Año Internacional de Microfinanzas” por las Naciones Unidas, y en 2006 Muhammad Yunus, quien fundó el exitoso Grameen Bank, precursor del sector en Bangladesh, recibió el Premio Nobel de la Paz.

El concepto ganó amplia aceptación por comprobar que las poblaciones económicamente vulnerables pueden aprovechar oportunidades para mejorar sus vidas por sus propios medios y responsabilidad propia. Mientras que inicialmente el objetivo era proveer créditos a un costo menor que las opciones tradicionalmente disponibles para estas poblaciones, el concepto ha evolucionado y hoy en día las IMF ofrecen una gama amplia de productos y servicios financieros. Las microfinanzas han ganado atención en el sector financiero y de desarrollo con una multitud de instituciones sirviendo el grupo meta e inversionistas especializados gestionando fondos de millones de dólares estadounidenses.

Sin embargo, el sector microfinanciero tiene limitaciones. Diferentes estudios en los últimos años ponen en duda el impacto socio-económico positivo que servicios y productos microfinancieros pueden tener en la vida de los clientes; muchos mercados luchan contra tendencias destructivas de sobreendeudamiento de clientes y el número total de clientes servidos todavía no llega a niveles satisfactorios frente a una demanda estimada de 2,500 millones de personas. En específico, el sector rural no está suficientemente atendido por requerir gastos operativos elevados y tener un perfil de riesgo muchas veces desconocido y difícil de evaluar o monitorear con las metodologías actuales.

Tendencias recientes de tecnificación del sector están principalmente enfocadas en la provisión de servicios de transferencia (por ejemplo MPesa en Kenya) y en el uso de tecnologías de información y comunicación (TIC).

El proyecto MEbA busca, además de proveer mejoras tecnológicas en los procesos de las IMF, contribuir al desarrollo de clientes promoviendo mejores prácticas productivas en línea con el mantenimiento de servicios ecosistémicos.

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