LO QUE HACEMOS

Hemos trabajado desde años recientes en aumentar la resiliencia climática de pequeños productores a través de mecanismos financieros innovadores. El proyecto fomenta inversiones en alternativas de adaptación basada en ecosistemas que proporcionan beneficios tanto a las familias como a los ecosistemas, reducen pérdidas productivas potenciales por eventos meteorológicos y promueven prácticas que usan los ecosistemas de manera más sostenible.

Trabajamos bajo un enfoque multi-actor que promueve una visión integrada y un cambio de paradigma en la forma en que se realizan las inversiones en la agricultura de pequeña escala.

Nuestros socios para la acción climática:

Instituciones financieras

Apoyamos a las instituciones financieras (IMF, bancos, ONG y cooperativas) para incluir criterios de sostenibilidad y de gestión del riesgo climático en sus políticas y procedimientos. Les brindamos herramientas, metodologías y tecnologías para que puedan promover de forma autónoma inversiones orientadas a la adaptación basada en ecosistemas (EbA).

Instituciones técnicas y academia

Promovemos alianzas entre instituciones financieras y entidades de extensión rural, instituciones educativas y proveedores de insumos para brindar asistencia técnica a los productores sobre alternativas EbA.

Hemos desarrollado un programa de formación de formadores para fortalecer la capacidad de los aliados técnicos en soluciones EbA.

Pequeños productores

Promovemos alianzas entre varios actores para crear conciencia, fortalecer las capacidades y proporcionar asistencia técnica a los pequeños productores para implementar soluciones EbA.

Utilizamos estrategias de impacto como fincas demostrativas, implementadas junto con productores e instituciones técnicas para compartir conocimiento.

Bancos de desarrollo e inversores privados

Las Instituciones Financieras han reconocido el papel del sector financiero en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Fomentamos finanzas verdes inclusivas orientadas a generar rendimientos de triples retorno para inversionistas de manera transparente, verificable y escalable.

Gobiernos

Apoyamos a los gobiernos en sus esfuerzos por movilizar fondos privados para alcanzar sus objetivos climáticos y de desarrollo sostenible, en particular en el aumento de la resiliencia de las comunidades vulnerables, los ecosistemas y los servicios ecosistémicos.

CONCEPTOS CLAVE

Cambio climático y agricultura

La agricultura es esencial para satisfacer una de las necesidades humanas más básicas: la alimentación. Para satisfacer la demanda de alimentos en el 2050, la producción mundial anual de cultivos y ganado tendrá que incrementarse en un 60% en relación con el año 20061. La producción de alimentos depende de varios recursos naturales incluidos el suelo y la biodiversidad, y también de aquellos relacionados con el clima, como la lluvia y la luz solar.

Existe un consenso científico sobre el cambio climático, como lo demuestran los aumentos observados en las temperaturas medias del aire y del mar a nivel mundial, el derretimiento extensivo de los glaciares y el aumento del nivel medio del mar2. El cambio climático ya ha afectado negativamente la seguridad alimentaria, los ecosistemas terrestres, y ha contribuido a la desertificación y la degradación de la tierra en muchas regiones.

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Algunos de los efectos directos del cambio climático en la agricultura son la pérdida de productividad, la pérdida de cosechas, la necesidad de mayores insumos, los deslizamientos de tierra, los daños en los cultivos, la propagación de plagas, los cambios fenológicos, la erosión, la disminución de la disponibilidad de agua, la salinización del agua dulce, la pérdida de tierra por el aumento del nivel del mar, entre otros.

La capacidad de cultivar y criar animales proporciona medios de vida a casi 2.500 millones de personas, generando ingresos para dos tercios de la población en extrema pobreza del mundo3. Alrededor del 83% de las parcelas en el mundo tienen menos de 2 hectáreas, sin embargo, son los pequeños agricultores quienes producen el 70% de los alimentos de la humanidad. Los impactos del cambio climático en la agricultura ya afectan directamente a las poblaciones rurales más vulnerables, con implicaciones de gran alcance para su seguridad alimentaria.

En los últimos 50 años, el impacto de las actividades humanas en los ecosistemas ha sido más rápido y extenso que en cualquier período comparable en la historia de la humanidad. Las tierras de cultivo cubren entre el 12 y el 14% de la superficie mundial libre de hielo. Las actividades de agricultura, silvicultura y otros usos de la tierra (AFOLU) representaron el 23% de las emisiones antropogénicas netas totales de GEI, entre 2007 y 20164.

En síntesis, la agricultura es un sector altamente vulnerable ante los efectos cambio climático y a la vez es el segundo sector que más contribuye al cambio climático.

El cambio climático, la pobreza, el hambre y la pérdida de biodiversidad son algunos de los principales obstáculos para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, barreras que pueden superarse si se fomentan cambios en los procesos y prácticas agrícolas. Las soluciones desarrolladas bajo el enfoque EbA tienen un enorme potencial para ayudar a las comunidades vulnerables a ser más resilientes a los eventos relacionados con el clima y reducir los impactos de la agricultura en los ecosistemas, ayudando a preservar los servicios ecosistémicos y evitando las emisiones de GEI.

Adaptación basada en ecosistemas en paisajes agrícolas

La adaptación basada en ecosistemas (EbA) se define como el uso de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos como parte de una estrategia de adaptación global para ayudar a las personas a adaptarse a los efectos adversos del cambio climático (CBD, 2009).

Esta estrategia puede aplicarse a diferentes escalas, desde escenarios locales (por ejemplo, terrazas agrícolas a nivel de finca) hasta en escenarios regionales y nacionales (por ejemplo, corredores biológicos y pago por servicios ambientales). Las comunidades vulnerables son el foco de la estrategia EbA porque en su mayoría dependen de ecosistemas saludables para mantener sus medios de vida.

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La implementación de las medidas EbA aumenta la capacidad de adaptación de las personas, es decir, su habilidad para enfrentar los cambios en el clima, incluyendo la variabilidad y extremos climáticos, moderar los daños potenciales, aprovechar las oportunidades o hacer frente a las consecuencias (IPCC 2014). Esto se logra mediante prácticas mejoradas, tecnología resiliente al clima, diversificación de ingresos y gestión sostenible de los ecosistemas y sus servicios.

Se reconoce que las medidas EbA son costo-efectivas, pero se necesitan mayores pruebas de ello. Con la provisión de opciones EbA a través de microfinanzas, se espera que muchas acciones a pequeña escala tengan un impacto significativo a gran escala.

Microfinanzas verdes

Desde su creación a finales del siglo XX, las microfinanzas han sido vistas como una herramienta para combatir la pobreza. El concepto que dio origen a la industria de las microfinanzas fue la idea de que la provisión de pequeños préstamos a poblaciones con recursos limitados podría ayudarles a elevar su nivel socioeconómico y superar la pobreza.

La mayoría de los pobres del mundo vive en zonas rurales. Sólo en la región de América Latina y el Caribe, el 48,6% de los habitantes rurales son pobres5. Pero, a pesar de que el sector de las microfinanzas ha desarrollado metodologías especializadas para atender a esta población vulnerable, los riesgos crediticios de los pequeños productores agropecuarios, así como los costos operativos en zonas rurales remotas, suelen ser muy altos para el sector financiero, lo que lleva a una prestación insuficiente de servicios financieros a este segmento de la población.

Si bien la mayoría de los clientes rurales están expuestos a riesgos climáticos porque dependen directa o indirectamente de las actividades agropecuarias, el análisis de este tipo de riesgo generalmente no se incluye en la metodología de evaluación crediticia de las IMF. Además, para identificar las necesidades de los clientes y desarrollar productos a la medida, es crucial comprender su situación actual. Esto implica identificar qué riesgos climáticos han afectado más a la población objetivo en cada área de operación, así como identificar los efectos de estos riesgos y las posibles formas de abordarlos.

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Basándose en estas necesidades identificadas, el proyecto MEbA desarrolló su enfoque básico, que se centra en integrar una mejor comprensión de las variables de riesgo climático en la metodología crediticia de las IMF. Por un lado, busca mejorar la gestión del riesgo financiero para aumentar la comprensión del mercado y así aumentar el incentivo para atenderlo. Por otro lado, se presentan a los agricultores opciones de adaptación basada en ecosistemas que les permiten reducir sus riesgos climáticos y de producción a través de mejores prácticas agrícolas, tecnología resiliente al clima, diversificación de ingresos y mantenimiento de los servicios ecosistémicos que sustentan sus actividades.

Dada la naturaleza de las microfinanzas – un alto volumen de transacciones que implican pequeñas cantidades de fondos – existe un potencial significativo para la replicación de acciones a pequeña escala orientadas a la adaptación basada en ecosistemas, que en conjunto pueden lograr cambios a gran escala. La promoción del bienestar de los ecosistemas y la mejora de las prácticas productivas garantizan una solución sostenible que va más allá de las fronteras conocidas de la industria.

  1. FAO. 2016. El estado de la alimentación y la agricultura. http://www.fao.org/3/a-i6030e.pdf
  2. IPCC. 2007. Cambio al señor 2007 – Informe de síntesis. Grupo Intergubernamental de Intergubernamental de Trabajo sobre el Cambio Climático. https://www.ipcc.ch/site/assets/uploads/2018/02/ar4_syr_sp.pdf
  3. FAO. 2016. El estado de la alimentación y la agricultura. http://www.fao.org/3/a-i6030e.pdf
  4. IPCC: 2019. Informe especial del IPCC sobre el cambio climático, la desertificación, la degradación de la tierra, la ordenación sostenible de la tierra, la seguridad alimentaria y los flujos de gases de efecto invernadero en los ecosistemas terrestres.
  5. FAO. 2018. Panorama de la pobreza rural en América Latina y El Caribe. http://www.fao.org/3/CA2275ES/ca2275es.pdf

Resultados a la fecha

(Sept 2019)
Número de créditos
EbA desembolsados
13782
Inversión privada
hacia EbA
18537068
Número de medidas
EbA financiadas
27
Instituciones
participantes
12
Productores
capacitados
3218
Número de fincas
demostrativas
9


Top 5: Créditos por medida EbA


Top 5: Créditos por institución